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¿Tu trabajo o emprendimiento te tienen Miedo? Averígualo aquí.

No es tan sexy empezar a cuestionarnos cuál es la versión real que nuestro negocio o trabajo necesitan de nosotras, pues emprender se ha vuelto una cuestión fashionista, y qué me dices de ser godin o ejecutiva moderna; y es más común ver más y más personas con la intención clara de que lo mejor es que la mujer sea toda una autónoma, con ingresos altos y viajes constantes.

Las que están emprendiendo o en empresas jerarquizadas saben perfectamente que han necesitado muchos ovarios, determinación, tiempo y ¡mucho dinero las que emprenden!

Sin embargo, hay una parte que es la menos sexy que se nos olvida, pues al emprender o querer ambicionar, escalar nuestra profesión, llegan algunas preguntas como:

  • ¿Cuándo tendré lo ingresos que me propuse tener?
  • ¿En qué momento mis servicios aumentarán de valor?
  • ¿Cuándo llega el cliente que me cambiará la vida o esa empresa que me ofrecerá las perlas de la virgen?
  • ¿Cómo lograré trabajar menos y ganar mucho más?
  • ¿Cómo me organizo mejor en este caos?
  • ¿A veces no quiero ver a mis clientes de lo saturada que estoy?

Nos tenemos que preguntar por nosotras

  • ¿Lograr esto requiere una versión diferente de mi?
  • ¿Tengo que evolucionar?

Es un rotundo SI y no es tener otro taller más de planeación estratégica, de proyección personal, imagen personal para impactar, habilidades directivas, de marketing digital o comprar otro programa que promete elevar la autoridad en el mercado de tu negocio; eso viene después.

Es real, se trata de la nueva versión de TI, pues la prosperidad que crees que llegará a ti tiene todo que ver del concepto que tienes de ti.

Los resultados no se dan cuando lo que piensas de ti está por debajo de lo que crees decir que quieres:

Hay factores en ti que pueden estar obstaculizando el funcionamiento del negocio o los resultados en tu trabajo, que tu jefe te vea, que te asignen cómo líder de un proyecto ambicioso o ese objetivo que tienes en mente… Y elevar tu abundancia es cuestión de método y precisión.

Revisa entonces:

Puede que tus creencias conscientes las tengas destinadas a trabajar, producir y creer que todo es posible; Sin embargo, el 98% de lo que crees es a nivel subconsciente y eso no lo controlas. Entre más profunda las tengas menos podrás darte cuenta de que hay un obstáculo en tu subconsciente, creencias con respecto a los clientes, el servicio, los cambios, los negocios, el dinero, con respecto a tu jefe, compañeros de trabajo… Incluso patrones inconscientes familiares o algunas decisiones infantiles inconscientes que no sepas que vienes arrastrando.

Como emprendedora:

  • Sabes cuál es tu nicho
  • Sabes lo que vendes
  • Sabes qué resultados dar

Como trabajadora de una empresa

  • Tienes ideas fabulosas
  • Trabajas más que los demás
  • Tienes soluciones eficientes que ayudan a la empresa a ahorrar dinero y tiempo

Por otro lado, hay frenos que ignoras constantemente, algunas inseguridades, algunos pensamientos que vienen de vez en cuando de merecimiento o valor.

Tu negocio o tu trabajo comienzan a tenerte miedo, no crecen, no avanzan porque tienen miedo que tú no puedas responder.

Imagina que ellos son como personas, la persona dinero, la persona trabajo.

¿Qué te reclamarían?
Ellos no evolucionan porque no tienen una relación sólida con su creadora, tú.

Lo que reflejas en tu trabajo o en tu negocio no es más que lo que hay dentro de ti, tu personalidad, tu forma consciente de materializar quién eres.

  • Miedos
  • Motivaciones
  • Antagonismos internos
  • Cantidad de libertad   que experimentas
  • Cantidad de merecimiento que atrae cosas lindas

Entonces, revisa las 4 patas de la silla de la autoestima dónde estás sentada:

  • ¿Qué piensas de ti, a nivel personal?
  • ¿Te gusta lo que ves de ti, a nivel personal?
  • ¿Qué estás aprendiendo a nivel personal?
  • ¿Qué promesas te estás cumpliendo, a nivel personal?

Acorde a las respuestas anteriores verifica cómo esto está afectando a tu negocio o a tu trabajo.

No vas a poder avanzar si tienes quebrada una pata de la autoestima, los resultados serán a medias y siempre te quejarás de que logras cierto porcentaje de tus objetivos pero no todos.

Las mujeres manejamos la economía mundial y somos muy comprometidas y los clientes valoran muchísimo la palabra femenina, pero en los negocios, uno de los factores que tenemos que trabajar es en nuestra Autoestima, pues un cliente no compra por no confiar y no confía cuando proyectas desconfianza de tu negocio o tus actividades o el tipo de resultados que puedes dar, tu negocio sabe cuándo tu autoestima personal está quebrada. ¡Trabájala!

Más personas se están quedando en el camino del emprendimiento y al final se quedarán los que realmente tienen un propósito natural conectado con su real esencia de trascendencia, quienes trabajen en si mismas serán mujeres que tendrán un verdadero impacto, libertad, riqueza y una vida extraordinaria porque quienes emprenden son el motor y la esencia de la proyección del mundo.

Sucede en las empresas grandes y pequeñas; los problemas en las empresas no son los negocios, los procesos o servicios, los problemas son las personas, quienes ejecutamos y con lo que somos manifestamos las acciones correctas o incorrectas.

Comienza por ti y tu negocio se elevará, tus clientes cerrarán más negocios, tus jefes valorarán quien eres.

Si quieres evolucionar tu autoestima te invitamos a revisar el programa de 8 semanas para solucionarlo, este programa es sólo es para las mujeres que lo quieren todo.

Con cariño

María

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